Predicación del día: configuraos los límites de depósito en todas las casas, aunque vayáis sobrados. El límite no es para el que está mal, es para el tú de un mal día futuro, que no conoces todavía pero que existe.
ponerse límites de depósito: cómo y por qué deberías
Totalmente. Yo los tengo puestos desde hace años y una vez, en una mala racha tonta, el límite me frenó en seco. Le debo un disgusto menos a esa función.
Pregunta tonta: bajar el límite es fácil y subirlo difícil, ¿no? Porque si es al revés no me fío de mí mismo.
Justo como dices: bajarlo suele ser inmediato y subirlo lleva espera, precisamente para que el calentón no decida por ti. Bien pensado por una vez.