Resumen de lo que me enseñó perder dinero: uno, separa la banca del dinero de tu vida, siempre. Dos, apuesta un porcentaje pequeño y fijo de la banca, no lo que «sientas» ese día. Tres, anota TODO, porque la memoria solo recuerda los verdes.
Cuarto, y el más importante: si una mala racha te quita el sueño, tu stake es demasiado alto. Bájalo. La banca no se gestiona con esperanza, se gestiona con reglas aburridas.
Firmo cada línea. Yo añadiría: nada de recuperar en el mismo día. El «esta la gano y me voy» es el principio de todos mis desastres.
Lo de anotar todo me cambió la perspectiva. Creía que iba bien y la planilla decía que no. Duro pero necesario.
Cuarenta años apostando y la regla que me queda es la primera: el dinero de apostar nunca fue, es ni será el dinero de vivir. Lo demás son gustos.
Eso lo resume mejor que todo mi tocho. Hilo guardado en favoritos del barrio.